arte contemporáneo. De Picabia a Macba | cultura



El Ayuntamiento de Barcelona acaba de colocar una placa en la casa (República Argentina, 28) de Francis Picabia va viure uns mesos (1916-1917). El gesto, gens dadaista, coincide con el centenario de la exposición Picabia presentada por Breton en las Galeries Dalmau y la antología que el MNAC dedicará a Feliu Elias, l’enemic feroç de l’avantguarda. Este es un buen momento para pensar críticamente sobre el estado del arte contemporáneo en la ciudad.

En Cataluña, la historia es impermanente, sostenida por la nostalgia de lo que no será (revers malatís d’una edat d’or inventado) y por la nostalgia del futuro, el diseño del diseño del qué desconocido (revers malatís de la utopía). Es también la historia de un grupo de entusiastas que le presentan a Marx iniciativas ambiciosas que s’esvaixen, como si un poderoso flujo de fondos les impidiera incorporarse al tejido del conservadurismo o la cultura gastronómica. «Barcelona, ​​capital del arte», se enorgullecía la prensa catalana, quan Picabia blasmava que «para Barcelona no hay hi ha res, res de res». La falta histórica de capital crea un diseño inconsciente para ser capital de todo (libros, arquitectura, diseño, ópera, comics, techno, boom latinoamericano, gastronomía, telefonía móvil, desobediencia) e impregnado de una mirada «pasatista», debates recurrentes propis d’this , que ven rosegats pel que pudo haber sido y no será.

La Barcelona cultural, tantos años con un Estado en contra, tiene après massa rapide las vicisitudes de la burocracia y la función pública. La institución Macba (mi fundación pública, mi privada) como seu de l’agency y el artista individual o colectivo como agente de transformación social no sirve quan t’have donat les claus del castell però no has cambiado las invitaciones de las constricciones normativas ; o cuando amenaza el castillo con una plaza pública, pero más importante es el tema, que se puede explicar en un titular de prensa, que la experiencia sensorial de la obra; o cómo conviertes el museo en un patio de juegos jugando criticando todo lo que no maldices a los que pagan y la acción transformadora —como acusan los formalistas— estás a la altura de la sociedad que vas a transformar.

La historia del arte es también un reflejo de la voluntad de poder, ante el hecho de que a veces la única diferencia entre los métodos utilizados por el capitalismo de los amigos del Bernabéu y por algunas capelletes culturales es el beneficio que generan. Hay una fuga de capital y talento hacia Cataluña mientras llueve amb noms de fora. Ahora sabemos que París no tiene consentimiento para exponer – hola, la muestra Picasso-Miro que están preparando los centros de Barcelona. Costa también entendió que la polémica del Hermitage olvidó mencionar que se trataba de un proyecto clave de la diplomacia cultural de Putin, que había visitado Crimea y el Donbass, ambos puertos estratégicos del Mediterráneo con plantas de regasificación. O l’oblit d’artistes catalans d’altres generacions, ficats nuslusamente en el mesmes sac que «l’autor individual con reconocimiento de marca, alentado por inversores que buscan incrementar seva cotització». O el seguimiento masivo y sustitutivo de los regímenes: LGTBI al cuarto de hora; ara textil; inmersión artística en un nuevo parque Tibidabo para turistas en el teatro de la mítica Cúpula Venus o El Moco, con el escenario adecuado para las fotos de Instagram; aviat, las nuevas estrategias de inversión del criptoarte y el auge de las artes colectivas, parten de bon fer de grups com l’indi Raqs Media (Macba, 2018) o l’indonesi ruangrupa (Kassel).

La construcción de una acción propia, y no sustitutiva, del arte contemporáneo es un tema que aún está por abordar en Cataluña. Hola, en diferentes barrios, como Sant Andreu o Leida, hay una gran efervescencia, pero esta romana invisible. La respuesta a los modelos que promueven el arte desculturizants i extractius es confusa. No se dedican a los comedores públicos ni al prou mercat, pero hay un buen plantel de comisarios y artistas que, con más apoyo, podría dar una bona feina que Manuel Segade está en Móstoles. Cara hola som a temps!

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