Mario García Romo ya tiene su medalla: bronce en 1500 metros del Europeo


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El español aguantó el golpe de Jakob Ingebrigtsen, que ganó y batió un récord histórico, y solo fue superado por el británico Jake Hayward en el tramo final

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García Romo celebra este jueves su medalla de bronce.INA FASSBENDERAFP

la apariencia de Mario García Romo. Qué hombre tan tranquilo, ni una palabra más fuerte que otra, pero qué mirada. Ojos, lejos, donde sus sueños. La mirada decidida, nadie cree como él mismo. Muy pocos lo conocían, estaba entrenando de a poco en la Universidad de Mississippi, en la NCAA de EE.UU., y de repente es cuarto del mundo y tercero de Europa en 1500 metros.

Cuando terminó a un paso del podio en los campeonatos del mundo como novato, todos los asistentes corrieron a felicitarlo y él se lo agradeció efusivamente, tranquilo pero asegurando que quería más. No era arrogancia, era confianza. Ya sabes, la mirada. Este jueves en el Europeo solo pudieron vencer a los noruegos Jacob Ingebrigtsenun talento para la historia que, con 21 años, completó su segundo doblete continental en los 1500 y 5000 metros, y el británico jake hayward.

Los técnicos del equipo aseguran que puede haber corredores más rápidos, pero muy pocos corredores ha tenido España con la capacidad táctica de García Romo. Se supone que su visión, su compostura, son su fuerte. Pero este jueves, Ingebrigtsen produjo un remate de vértigo, 12 hombres se enfrentaron al abismo, y el español no se echó atrás. Desde el primer giro se quedó atrás de ella. Ay tu ira. Y mientras el noruego fue despedido por romper el récord de campeonatos de cierto Fermín Cachoaguantó, aguantó, aguantó, aguantó.

En el turno final, la plata era suya. Pero en los metros decisivos, donde los corazones están llenos y las piernas rígidas, Hayward disfrutó de un poco más de oxígeno, un toque de frescura. Sin palmarés hasta el momento, su irrupción ha sido la queja de García Romo. Su mirada, ya sabes. Esa ambición, su carácter. Aunque acabó celebrando el tercer puesto por lo que supuso: su primera medalla internacional, la confirmación de que España vuelve a disfrutar de su media distancia.

Quién lo diría en vano: el deporte es injusto para el analista. Hace cuatro días -o hace cuatro años- España estaba en el abismo más profundo de los 1500 metros y qué pena, en una distancia tan típica, aquella en la que Fermón Cacho levantó los brazos en los Juegos de Barcelona de 1992. 2018 no tuvo un representante en el drama final. Los análisis indicaron un período muy largo de vacío. Y de repente vuelve a estar España con explosiones de talento.

La federación decidió que Mo Kathir, ¡bronce mundial!, no corriera «milkies», que se centrara en los 5000m y no pasó nada.

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